sábado, 8 de octubre de 2011

Mikan (Prólogo)

Llevo todo el día pensando en esto, y ahora por fin me veo con ganas de escribirlo. Supongo que será mi manía de escribir de noche. Así que, aquí dejo mi fic =)

Allá vamos.
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Ssssssh... 


Flusss...


Pip.


- ¿Oka-san?

Pip. Pip. Pip.


- ¡Enfermera!

Pip, pip, pip, pip, pip, pip.


- ¡Aguante, señora Ikuta!

Pip, pip, pip, pip, pip, pip, pip.


- ¡Oka-san!

Pip, pip, pip, pip.


- ¡Que alguien saque a esta niña de aquí!

Pip, pip, pip, piiiiiii.


- No puede ser...

...

- Hora de la muerte, 13:06.
- Lo lamentamos mucho, niñita.

...

- Oka-san...

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- ¡Ah, Riho, si no sales del baño ahora mismo te voy a sacar de una patada! - le amenazó su hermana mayor por cuarta vez aquella mañana.
- ¡Ahora voy! ¡Espera un poco más! - le pidió. Se miró en el espejo y, finalmente, asintió con satisfacción ante el peinado que tanto tiempo le había llevado preparar. Abrió la puerta y sonrió inocentemente a su hermana-. ¿Ves? No he tardado tanto.
- No, claro que no - dijo su hermana sarcásticamente, moviendo su cabeza de un lado a otro-. Aquí el problema es mío, que veo que las agujas se mueven más rápido de lo que se mueven en realidad.
- Muy bien, Reina; lo primero es admitir que tienes un problema - río Riho, huyendo hacia el salón.
- ¡Te vas a enterar, enana! - exclamó, abalanzándose sobre su víctima.

Ya empezaban otra vez. Como cada mañana, Reina y Riho  discutían y jugaban antes de ir al colegio. La verdad es que su relación era muy pero que muy buena, casi envidiable. Aunque ellas no fueran hermanas en realidad, realmente actuaban como si lo fueran. Ellas eran hijas de una misma madre, pero de distintos padres, pero igualmente no había mucha diferencia entre ellas. Ambas tenían un carácter juguetón, y, a veces, un tanto yankii.

- ¡Te tengo! - exclamó Reina, victoriosa, agarrando a la joven por la cintura.
- No me mates, por favor - reía Riho. Reina miró el reloj de la encimera, recordando por un momento que no había tiempo para juegos.
- No te mataré porque llegamos tarde y Risa debe de estar esperándonos desde hace rato - dijo, soltando a su hermana y alcanzando su mochila.
- De acuerdo - suspiró la pequeña, sin muchas ganas de ir al colegio-; vamos.

Cogiendo el bentou que su madre había preparado antes de irse, las dos salieron de casa hacia la estación de autobuses. Reina le comentó a su hermana la posibilidad de que esa tarde fuera a un karaoke con sus amigas. Riho asintió y dijo que tal vez ella también hiciera algo con sus amigas esa tarde, aunque todavía no supiera exactamente qué. Reina alzó una ceja, dudando en si debía invitar a su hermana y sus amigas a ir al karaoke con ellas. Al fin y al cabo, ambos grupos se conocían muy bien, casi como si fueran una gran familia.

- ¡Reina-chan! ¡Riho-chan! - exclamó una voz muy conocida para las dos.
- Ohayou, Niigaki-san - saludó Riho, buscando entre las chicas que estaban en la estación a sus dos mejores amigas. La chica, que parecía corresponder al apellido de Niigaki, le sonrió.
- Mizuki-chan y Kanon-chan todavía no llegaron, así que puedes esperar con nosotras - dijo-. Al fin y al cabo, tenemos que esperar a la tortuga, al conejo y... - volvió la vista a Reina-. ¿por qué no le hemos puesto un mote a Aika todavía?
- No me había parado a pensarlo, Risa - dijo Reina, frunciendo el ceño-. Ya se nos ocurrirá algo.
- ¿Te has enterado de lo de la prima de Eri? - preguntó Risa.
- ¿Lo de Ikuta? Sí - contestó, cruzándose de brazos. No era una pose de rechazo; en realidad, Reina confiaba en que, cada vez que tomaba esa postura, podía pensar con mayor claridad-. ¿Así que se va a mudar a casa de Eri?
- Parece ser que sí - dijo Risa.
- ¿Y cuando vendrá Ikuta? - intervino Riho, quien ya había oído hablar sobre aquella chica anteriormente.
- Eri todavía no ha dicho nada sobre ello - respondió Reina-. Tendremos que esperar a recibir noticias de ella.
- La verdad es que esa chica va a encontrarse con un verdadero desastre - rió Risa, recordando la última vez que estuvo en casa de Eri-. Vivir en una casa con una tortuga vaga desordenada y no muy buena cocinera, junto con sus compañeras de piso chinas que viven en su propio mundo, no debe ser muy bueno.
- Supongo que se comportarán de otra manera cuando Ikuta esté con ellas - comentó Reina.
- Por cierto ¿cómo se llama esa tal Ikuta? - preguntó Riho.
- Erina.
- ¿Erina?
- Sí - rió Risa-. Suena como un dúo cómico ¿verdad? Eri y Erina.
- Totalmente - dijo Reina, antes de soltar una carcajada.
- ¡Chicas! - exclamó alguien, corriendo hacia ellas con una amplia sonrisa-. ¡Buenos días!
- Buenos días, Mizuki-chan - sonrió Risa-. ¿No viene Suzuki contigo?
- Sí, pero... - Mizuki señaló al suelo, donde una chica se arrastraba de un lado a otro con sorprendente agilidad- Quiso venir hasta aquí haciendo su imitación de un gusano de seda.
- ¡Kanon! - exclamó Riho, agarrando a la joven y ayudándola a levantarse.
- ¡Ha sido divertido! - rió Kanon, aplaudiendo su propia actuación.
- Has sido idiota - le regañó Mizuki-. ¡Mira tu uniforme! Está sucio.
- Baaah, eso no importa - dijo Kanon, quitándole importancia a lo que había ocurrido. Riho y Mizuki compartieron una mirada antes de sonreír por las locuras de su amiga.
- ¿Por qué no vienen Aika, Sayu y Eri ya? - se quejó Reina.
- No es muy normal que Aika llegue tarde ¿no crees? - comentó Risa, y volvió la vista a la amiga de Riho-. Mizuki-chan, tú vives en el mismo bloque de apartamentos que Aika ¿verdad? - la chica asintió, sonrojándose un poco-. ¿Sabes algo de ella?
Mizuki se detuvo unos segundos a pensarlo, pero luego sonrió al ver a tres figuras familiares corriendo hacia la estación de autobuses. Había una chica junto a ellas, pero Mizuki supuso que se trataba de otra alumna del colegio.

- ¡Buenos días! - exclamó el conejo, sonriendo ampliamente mientras hacía el signo de la paz con sus manos-. Hoy también soy linda.
- Cállate - le pidió Risa, sonriendo-. No estoy preparada para escuchar este tipo de cosas desde tan temprano.
- Esto, chicas - dijo Eri, llamando la atención de todas durante unos instantes. Señaló a la chica que se encontraba medio escondida detrás de su espalda-. Ésta es mi prima, Ikuta Erina.
- ¡Qué mona es! - exclamó Risa-. ¿Por qué no nos avisaste de que venía? Podríamos haberle hecho un recibimiento mejor.
- Es que a mí también me pilló por sorpresa - admitió Eri, sonriendo-. Bueno, te presento a mis amigas, Erina-chan. Éstas son Risa, Reina, Riho, la hermana de Reina y sus dos amigas Mizuki y Kanon.
- Es un placer conocerte - dijeron a la vez las recientemente mencionadas, salvo Kanon, que estaba concentrada en otra de sus imitaciones de insectos.
- ¿Qué está haciendo? - preguntó Erina, en una voz casi inaudible. Eri que estaba a su lado fue capaz de escucharla, y se echó a reír.
- Kanon es muy buena con las imitaciones de insectos - sonrió ella.
- ...
- ¡Oi! Viene el autobús - dijo Risa-. Nos vemos luego, chicas.
- ¿Podríais ayudar a mi prima? - les pidió Eri a las amigas de la hermana de Reina.
- ¡Claro! - exclamó Mizuki-. Además, seguramente estemos en la misma clase. ¿Qué edad tienes, Ikuta-san?
- ... - Ikuta no respondió, sólo observó a Mizuki en silencio.
- T-Tiene la misma edad que vosotras, sí - sonrió Eri, extrañada por el repentino cambio de humor de su prima-. Por favor, Erina-chan, no te separes de ellas ni un segundo. Aunque la imita insectos te dé miedo - dijo, guiñándole un ojo-. Nos reuniremos aquí al final de las clases ¿vale?
Erina asintió y le dedicó una pequeña sonrisa a su prima, aunque no fuera muy convincente. Eri dejó un beso en la frente de la pequeña y subió al autobús junto a sus amigas.

Ellas ya estaban en la universidad, cada una matriculada en una carrera diferente. Sayumi estudiaba Bellas Artes, ya que era una gran artista, Eri estudiaba Historia Universal, Risa estudiaba derecho y Reina, que no sabía si seguir el camin de Sayumi o el de Eri, pues ambas carreras le atraían, decidió estudiar Historia del Arte. Aika era más joven que ellas. Era lo que se llamaba "un genio", y estudiaba dos carreras al mismo tiempo: derecho y medicina. Nadie se explicaba como podía sacar tan buenas notas en ambas carreras y tener tan buena vida social.

- Espero que mi prima esté bien - suspiró Eri.
- Lo estará - dijo Reina-, y si no lo está, me aseguraré de dar una buena paliza a esas tres. Sobretodo a mi hermana.
- Wow, Reina, cálmate - rió Risa.

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